
El cuidado artesanal que se le prodigan a estos viñedos, sirve para conservar las tradiciones más ancestrales, pero a la par, se incorporan los nuevos adelantos tecnológicos que nos acercan a la excelencia vitivinícola.
La historia de esta bodega se remonta al año 1953, cuando María Marcos y su hijo José, antepasados de Isaac, Carlos, y David Marcos Antón -actuales propietarios- adquirieron los viñedos de Obanca, Castro de Limés y Barzaniellas. Desde entonces, la viticultura se ha considerado una tradición en la familia, y una herencia que ha pasado a las nuevas generaciones.
Apostando por la innovación y comercialización, se parte de la base de un producto elaborado según los cánones tradicionales pero sin perder un ápice de calidad.
En el año 2002 se inicia la producción de vino
dentro de la IGP Vino de la Tierra de Cangas, y desde entonces el producto
ha ido apostando por la calidad, como así fue reconocido en el año
2009 a través del Premio Internacional Zarcillo de Plata en el que
se reconocía la calidad de los caldos Obanca 2008.
Una de las claves del éxito de un vino radica en la calidad de la materia
prima, la uva y su estado de maduración, y por tanto, en el cuidado
de las viñas que supone una tarea muy importante y el punto de inicio
del proceso. La empresa posee viñedos propios y en alquiler en los
que desarrolla trabajos de mantenimiento a lo largo de casi todo el año
(de enero a septiembre): poda, cavado, enramado, deshojado, etc. El control
del viñedo es llevado a cabo además de por la propia empresa,
por un Técnico perteneciente a la Indicación Geográfica
Protegida Vino de Calidad de Cangas.
En la actualidad, Bodegas Obanca dispone de una bodega de unos 90m2 con 25 depósitos de fermentación de diferentes medidas, de acero y madera de roble.


Historia

